Blog de Jaume Cardona.

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domingo, 11 de junio de 2017

PETER KATER & RAYMOND CARLOS NAKAI: MIGRATION (PARTE II). Caminos de consciencia. Ritual y Principio de Individuación

... un rasgo importante del juego, a saber: que en él, y quizá sólo en él, el niño o el adulto están en libertad de ser creadores [...]

En el juego, y sólo en él, puede el niño o el adulto, crear y usar toda su personalidad, y el individuo descubre su persona sólo cuando se muestra creador. (Donald Winnicott) [1]

Las mitologías nos presentan juegos a los que jugar: por ejemplo, creer que estamos haciendo esto o haciendo aquello, Gracias al juego, experimentamos en última instancia, esa cosa positiva que es la experiencia del ser en el ser y de vivir significativamente [...] es decir, despertar en el individuo una sensación de agradecimiento y afirmación respetuosa ante el terrible misterio de la existencia. (Joseph Campbell) [2]

I. RITUAL, ESPACIO TRANSICIONAL Y ESPACIO DE INDIVIDUACIÓN

Trasladar estas propuestas de Winnicott y Campbell nos permite reflexionar el ritual que aquí se propone como un espacio de transición (como lo son también los sueños, la sincronicidad o la imaginación activa) donde nos podemos permitir ser creadores con nuestra propia individuación, de la misma manera que podemos ver en los estadios del ritual los objetos transicionales que nos permiten establecer esta conexión entre mundo externo y mundo interno, así como entre consciente e inconsciente, ese lugar intermedio entre el yo y el sí mismo, y entre el yo y el mundo externo. Un ritual que abordaría, tal y como Joseph Campbell también nos describió, la cuarta función de la mitología, la función psicológica. Sin embargo, no lo será como lo ha sido tradicionalmente, es decir, como una manera pedagógica de regular el acceso del niño a la madurez y luego el paso de llevar al anciano a desidentificarse o, como también podríamos llamarlo, a desapegarse, para reintegrarlo como figura de experiencia como “ancianos sabios” (los conocidos consejos o asambleas de ancianos) hasta llegar a la puerta oscura: la muerte. Ahora las circunstancias son distintas y, en nuestra cultura, los individuos tenemos que desarrollar capacidad crítica y asumir la responsabilidad de nuestra vida. Y es aquí donde ese aspecto del Principio de Individuación va más allá de la "actitud típica", enfocándonos a una individuada. Esa es su especial dimensión.

Y siguiendo con esta reflexión, podemos considerar el ritual propuesto como un espacio para la individuación cuya función es elaborar creativamente aberturas hacia espacios nuevos. El yo es lanzado más allá de sus fronteras defensivas. En este caso, se trata de un espacio cuyas fronteras no son limitativas o restrictivas, sino que se abren hacia nuevas posibilidades cuya dirección es el resultado de la profundización hacia el propio mundo interno y hacia el mundo externo.

II. PRIMER ESTADIO DEL RITUAL. LA LLAMADA.

Kater y Nakai (1992)
Siguiendo las reflexiones de Joseph Campbell alrededor del viaje del héroe, la llamada se caracteriza generalmente por el surgimiento de un hecho aparentemente accidental que, de repente, nos arroja hacia lo nuevo e insospechado. En términos psicológicos lo podemos entender como el surgimiento de aquello que nos aleja de la zona de aparente comodidad que nos ofrece nuestro yo socializado y, por ello, también neurótico. Es un llamado de nuestro sí mismo. Como ya propuse en la anterior entrada, asocié al estadio de la llamada a los tres primeros pasos del ritual de Kater & Nakai: Vagar, iniciación y honrar. En este estadio es necesario lo que yo llamo "decrecimiento personal" y que coincidiría con lo que Jung llamaba, en una terminología procedente de la alquimia, "reducción", es decir, liberarse de los apegos y ataduras que, en todo momento de nuestra vida, se constituyen como obstáculo hacia ese camino que nos dicta el sí mismo. El siguiente texto de Jung nos resume el objetivo de la llamada:

Tenemos que ser conscientes de muchas resistencias y cosas personales que suprimen nuestra actividad mental genuina o nuestros procesos psicológicos. Cada una de estas inhibiciones es una impureza, y antes de que pueda dar comienzo el proceso psicológico de transformación debemos purificar la mente [3]

Éste es el primer objeto del ritual propuesto: purificar la mente (Vagar e iniciación) de aquellas dimensiones neuróticas que impiden percibir lo sacro de nuestra vida (purificarse), sacralidad que yo la comprendo en una doble dimensión: aquella en la que nuestra vida tiene sentido si la hacemos única, si la hacemos nuestra. Y, por otro lado, aquella en la que nuestra vida tiene sentido en tanto en cuanto forma parte del misterio de la existencia (Honorar)

La música de Kater y Nakai para estos tres primeros pasos sugiere ese trabajo de desprendimiento y purificación que conlleva tomar conciencia de los obstáculos que nos impiden honrar nuestra vida, devolverle su sacralidad. A parte del piano y las flautas, la voz de Nakai y la de los otros vocalistas, la presencia del chelo y el saxo en estas piezas sugiere la delicadeza y la fragilidad, el decrecimiento necesario de la sobredimensión, del peso de la "persona" como máscara y de nuestra identificación con ella, así como también de la voluntad de escuchar al sí mismo. Al final de la entrada anterior os dejé la primera pieza, wandering (vagar), y ahora os dejo la tercera, honoring (honrar).

                                                                Honoring (Honrar)

III. SEGUNDO ESTADIO: EL IMPULSO DE CRECER Y CONOCER.

Este estadio coincidiría con el que Joseph Campbell definió como "La iniciación", y que en términos psicológicos lo podemos entender como la necesidad de individuarse y apartarse de la alienación en lo colectivo. Esto implicar "abrirse" al conocimiento y al crecer por sí mismo, pasar de la actitud aprendida a la actitud genuina, de los criterios colectivos a los propios, lo que desde el punto de vista de Kater y Nakai se corresponde con Stating intention (Declarar las intenciones). Dice Murray Stein, comentando un cuento de los Hermanos Grimm, y en relación a esta "iniciación":

La primera iniciación en la gnosis desencadenó una poderosa fase de separatio, en la que se disolvía y se dejaba atrás la identidad anterior y se abrían nuevos potenciales para la consciencia individual. El espejo quedaba despejado. [4]

Este apartamiento de lo colectivo siempre implica riesgos desde la perspectiva conservadora del "yo", puesto que supone adentrarse en lo desconocido que es el inconsciente tal y como Jung nos describía, y como vimos en la entrada anterior. El riesgo, desde la perspectiva del yo, implica la angustia de tener que, para entrar en este mundo inconsciente, ceder en la intención consciente o el control del yo del proceso. Como proponen Kater y Nakai (Surrender, entrega), esto supone una entrega, un ceder y dejarse dirigir por algo que no es el yo, y que se corresponde con algo más grande, con el sí mismo. Ese abandono es el que nos permite entrar en lo desconocido y, como proponen Kater y Nakai en "Embrancing the darkness", abrazar la oscuridad, entrar en ese mundo que Joseph Campbell nos define como "cruzar el umbral", y en el que "el héroe se mueve en un paisaje de sueño de formas curiosamente fluidas y ambiguas". [5]

Surrender (Entrega)

La música de Kater y Nakai conceden a la gravedad del chelo la entrada de Stating intention (Declarar las intenciones). El sonido de la flauta de Nakai entra luego para darle una suave, a la vez que firme determinación, que luego es acompañada con su voz. La segunda parte de la pieza está dominada por dos voces femeninas que se complementan. Su música sugiere que ese "percatarse del propio fin" es algo que no buscamos solamente, sino que también precisa el abrirse a que nos encuentre. Surrender (entrega), nos conecta a través de la voces iniciales con ese ceder del yo, la entrada en la humildad que baja la cabeza ante algo más grande. La flauta de Nakai, al que se añade luego el piano de Kater,  nos sugiere ese rompimiento del yo entendido como cesión del control y entrega a eso más grande. Finalmente, Embracing the darkness (Abrazar la oscuridad) nos sumerge en el mundo de lo desconocido, reflejando esencialmente ese paisaje de ensueño, al que Campbell nos refería, a través de la variedad de sonidos que las flautas de Nakai nos ofrecen.

III. TERCER ESTADIO: EL CONTACTO CON LO ESPIRITUAL.

En términos junguianos lo espiritual tiene mucho que ver con lo que Jung llamó "la coniunctio" (la conjunción), es decir, la unión de los contrarios, de lo consciente y lo inconsciente. Y de la misma manera que los dos primeros estadios tuvieron mucho que ver con la desidentificación de nuestra identidad anterior, fundamentalmente con el arquetipo de la persona (máscara) y con el reconocimiento de aspectos negados de nuestra personalidad, es decir, el arquetipo de la sombra, en este estadio, y siguiendo nuevamente a Murray Stein:

En este punto del viaje el héroe se ve poderosamente arrastrado hacia la fase de la coniunctio del proceso de individuación, cuyo fin es propiciar la unión de los contrarios, de lo consciente y lo inconsciente. El tema será ahora el Eros [...] comienza una fase que tiene que ver con la integración de lo consciente y lo inconsciente y con la formación de una nueva estructura de identidad [...] la "función trascendente". [6]

Estadio que coincidiría con las fases que Campbell describió como "El encuentro con la diosa", es decir la unión de los contrarios expresada como "un matrimonio místico del alma triunfante del héroe con la Reina Diosa del mundo" [7],  y la "reconciliación con el padre", que se entiende como "el abandono de ese doble monstruo generado por el individuo mismo; el dragón que se piensa como dios (superego) y el dragón que se piensa como pecado reprimido (el id reprimido). Pero esto requiere el abandono de la unión con el yo mismo". [8]

Este constituye el logro definitivo que Campbell expresa como: "... ahora se ha convertido en padre. Y ahora tiene el poder, en concesuencia, de jugar el mismo papel del iniciador, el guía, la puerta del sol, a través de la cual se puede pasar de las iluminaciones infantiles del 'bien' y del 'mal', a una experiencia majestuosa de la fuerza cósmica, purgada de la esperanza y del temor, y en paz con el entendimiento de la revelación del ser" [9]

Notemos que, en palabras de Jung, el efecto de la coniunctio junto al abandono de la unión con el yo suscitan la revelación del sí mismo y producen un doble efecto como integración interna (pertenencia a sí mismo) y como integración externa (pertenencia al mundo), donde en la medida en que se profundiza en lo particular se hace los mismo con lo universal. Es lo que Kater y Nakai sugieren con su pieza Transformation, a la que subtitulan "Subir por la espiral mística hacia una visión de unidad". 

Transformation

La música de Kater y Nakai nos sugiere, empezando por Lighting the flame (encender la llama) la transición que va del miedo a lo desconocido a su comprensión. Por eso si bien la pieza empieza con los sonidos de la flauta de Nakai que interpretaba en "Embracing tha darkness", lo primero que oímos es el sonido vibrante de un cuenco tibetano como símbolo de ese "encender la llama" que se corresponde con la conocida frase de Jung: "Uno no se ilumina imaginándose figuras de luz, sino tornando la oscuridad consciente". Ese encender la luz es iluminar esa oscuridad. Esa iluminación de lo oscuro se manifiesta en la superposición de la flauta de Nakai proveniente de lo desconocido, de la oscuridad, con el piano de Kater surgiendo de ese proceso de iluminación proveniente de "encender la llama". Finalmente, flauta y piano se unen en la melodía como imagen de la luz iluminando la oscuridad. Le sigue "Transformation", cuya música nos sugiere esa espiral que nuestros músicos nos describen en el subtitulo del tema. El piano manifiesta esa espiral mística a la que se refieren, mientras que en la flauta de Nakai percibimos el ser ascendiendo por ella. El violín apoya esa sensación de ascensión en que lo particular (la flauta) se une a lo universal (el piano). La segunda parte de esta pieza, que incluye el canto de las vocalistas, nos transmite la sensación de unidad implícita en este proceso: la pertenencia a sí mismo y la pertenencia al mundo. La última pieza "Quietude" (quietud) - una de mis favoritas - transcurre sobre un fondo de música proveniente de un sintetizador sobre el cual transcurren discreta las notas del piano. Todo en esa pieza nos sugiere la importancia de mantenerse callado y estar a la escucha. Aprender a dejar que la búsqueda se torne en un dejar llegar. Que la ansiedad por encontrar se torne en la calma de ser encontrado. Es una pieza que representa, para mí, ese abandono de la unión del yo mismo.


Quietude

IV. CUARTO ESTADIO: RETORNO E INTEGRACIÓN A LA VIDA.

Una vez pasados los tres estadios anteriores llegamos al retorno a la vida. El proceso de individuación tiene su repercusión en nosotros mismos a la vez que, como ya hemos dicho, nos relaciona también con el mundo externo de una manera distinta. El compromiso con nuestra propia vida nos compromete también con nuestro entorno y con la vida en general. Dice Murray Stein:

El proceso de la individuación [...] no es sólo para el individuo, sino para toda la comunidad y, de hecho, para el mundo entero. Así pues, este conjunto de referencias fusiona la dimensión intrapsíquica profunda y la dimensión espiritual de la individuación, con lo interpersonal y lo político. [10]

Los últimos tres pasos descritos por Kater y Nakai ponen énfasis en este aspecto de servicio del proceso que se proyecta sobre el mundo, poniéndo énfasis en la empatía y en la relación responsable, el enseñar siendo y en la trascendencia de la ilusión de separación. Becoming Human (Humanizarse) es una pieza corta de unos dos minutos que pone énfasis en la empatía. Al sonido de la flauta de Nakai se une la voz de una vocalista femenina dando lugar a la resonancia que caracteriza a la empatía, la aparición fugaz de dos notas de piano parecen dar entrada a la siguiente pieza. Walking the path (Recorrer la senda), nos pone en la esencia del enseñar que es "enseñar siendo". Esta pieza pone de relieve la transparencia y la ligereza propia del ser. Su melodía me pone en relación con la carta número 21 del Tarot: El mundo. Hay algo en ella de ese vivir danzando, donde lo dionisíaco y lo apolíneo se encuentran en equilibrio dinámico, donde la boda mística se da en su figura andrógina como figura de integración,  y que, finalmente, me recuerda una vez más las palabras de Ursula K. Leguin puestas en boca de Ged el Mago (Un mago de Terramar) cuando dice "a medida que un hombre adquiere más poder y sabiduría, se le estrecha el camino, hasta que al fin no elige, y hace pura y simplemente lo que tiene que hacer". Service (Servicio) es una melodia donde las voces de los vocalistas son el único "instrumento". El proceso de individuación es un proceso al que tendemos pero que no alcanzamos. Es una tendencia hacia el sí mismo, y éste es, a su vez y como arquetipo, un inalcanzable. Sin embargo, habernos dejado guiar por él en nuestro camino por la vida, es una satisfacción, un contento que nos permite llegar con la sensación de que hemos llegado a pertenecer a nosotros mismo, de la misma manera que nos ha hecho partícipes del mundo en el sentido de pertenencia. Y, siguiendo este camino, me gustaría acabar esta reflexión con una cita de Joseph Campbell:

La verdad última, el misterio último de la vida y del ser, es absolutamente trascendente. Uno no puede definir lo absoluto, tampoco imaginarlo y menos todavía nombrarlo. Pero ese ser absoluto y ese misterio absoluto es también nuestra propia realidad interior: uno es eso. Lo absoluto es trascendente y, al mismo tiempo, inmanente; es decir, se encuentra más allá del universo sensorial y dentro de todas y cada una de las partículas de este universo. Y todo lo que puede decirse sobre ello es... nada. Los símbolos, los ritos, los rituales y las acciones se mueven en el mundo de la experiencia humana, pero apuntan más allá de sí mismos, hacia ese fuerza trascendente e inmanente; los ritos y los símbolos conducen a la realización de la propia identidad, que es absoluta. Nuestra esencia consiste en la identidad con lo trascendente. [11]

Service 
______________________
[1] Winnicott, Donald. Realidad y juego. Gedisa Editorial, págs. 79 y 80
[2] Campbell, Joseph. En busca de la felicidad. Mitología y transformación personal. Kairós, pág. 45
[3] Jung, C. G. La psicología del yoga kundalini.
[4] Stein, Murray. El Principio de Individuación. Hacia el desarrollo de la conciencia humana. Ed. Luciérnaga, pág. 77
[5] Campbell, Joseph. El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito. FCE, pág. 54
[6] Ver nota 4, pág. 77
[7] Ver nota 5, pág. 104
[8] Ver nota 5, pág. 112
[9] Ver nota 5, pág. 122
[10] Ver nota 4, pág. 82
[11] Ver nota 2, pág. 126

sábado, 20 de mayo de 2017

PETER KATER & RAYMOND CARLOS NAKAI: MIGRATION (PARTE I). Caminos de consciencia: Ritual y Principio de Individuación (*)


R. Carlos Nakai y Peter Kater.
Peter Kater es un compositor y pianista norteamericano conocido por sus partituras para cine, televisión y teatro (puso música al documental 10 preguntas para el Dalai Lama - Rick Ray, 2006 -), así como por sus composiciones de jazz ligero y, especialmente, de música new age por la que ha sido nominado en varias ocasiones para los premios Grammy.  Raymond Carlos Nakai es un indio norteamericano de herencia navajo-ute, compositor e intérprete de flauta nativa americana cuya inspiración viene de las expresiones de las comunidades nativas y de su deseo de conservar la tradición de sus propios orígenes indios. La biblioteca nacional del Congreso tiene más de 30 grabaciones suyas en el American Folklife Center. Ha sido nominado también en varias ocasiones para los Grammy. Ambos músicos gustan de combinar su música con la de otras culturas y tradiciones, y de esa inquietud nació una fecunda colaboración entre ambos que ha dado un conjunto de obras que me atrevo a calificar de maestras, y en especial sus dos primeros álbumes: Natives (1990)  y Migration (1992). Este último será objeto de nuestra reflexión en este comentario. Otros álbumes, todos excelentes,  surgidos de su colaboración son: How the west was lost ( cd 1 1993, cd2 1995), Honorable sky (1994), Improvisations in concert (1996), Through the windows and walls (2001) y Ritual (2013). Ambos han dado y dan conciertos juntos con una relativa asiduidad.

I. MIGRATION: RITUAL Y EVOLUCIÓN DEL ALMA.

Migration fue la segunda colaboración de estos dos músicos tras su debut con el excelente trabajo de Natives. Fue el primer álbum que conocí de ellos hace ya veinticinco años. Como otras tantas veces en mi vida llegué a él sin conocimiento previo de ambos, simplemente buscando entre los estantes de las llamadas “músicas del mundo”. Allí vi, de repente, su portada y su título. Lo cogí y vi pianista americano y flautista navajo-ute. Interesante – pensé -. Pero cuando vi los títulos de las piezas musicales ya no dudé. Veamos el comentario que hace Peter Kater al respecto de esta obra: “Este disco lo concebí inicialmente como una especie de mapa para crear y experimentar un rito en la propia vida. Pero no un “rito” como tarea cotidiana, mundana e irreflexiva sino como acto consciente y formalizado. ‘Por emplear ciertos elementos constitutivos de los sueños – simbolismo, fantasía, mitos y metáforas -, los ritos se dirigen al nivel de experiencia más primitivo y profundo” – Onno Van der Hart [**] –” [1] 

Durante estos veinticinco años no sé cuántas veces debo haber escuchado este álbum y cuantas más reflexionado sobre lo que ambos intérpretes y compositores llamaron “estructura […] para narrar la historia de la evolución (en sentido lineal) de un alma” [2]. Pronto me pareció que su propuesta podía contemplarse desde la perspectiva de lo que Jung llamó “Principio de individuación”, proceso por el que se entiende el desplazamiento interior que va del yo al sí mismo (self). O en palabras de Jung:

... lo consciente y lo inconsciente no se oponen necesariamente entre sí, sino que se complementan entre sí en una totalidad, el sí mismo. De ahí que, conforme , a esta definición, el sí mismo constituya una magnitud de orden superior al yo. El sí mismo no solo comprende la psique consciente, sino también la inconsciente, por lo que representa, por así decirlo, una personalidad que también somos [3].

Kater y Nakai, en colaboración con Chris White y Hunt Harris, personas descritas como de “vida ritual activa”, describieron un mapa con los siguientes estadios:

VAGAR. Reunir los aparejos.
INICIACIÓN. Prepararse, purificarse, centrarse.
HONRAR. Reconocer lo “sacro” de la propia vida.
DECLARAR LAS INTENCIONES. Percatarse del propio fin y reconocerlo.
ENTREGA. Dejar el mando, dar paso a la vulnerabilidad, abandonando lo conocido.
ABRAZAR LA OSCURIDAD. Adentrarse en lo desconocido, encontrarse en el vacío.
ENCENDER LA LLAMA. Conexión consciente con el espíritu, encontrar un rito significativo.
TRANSFORMACIÓN. Subir por la espiral mística hacia una visión de unidad: la visión que altera toda percepción.
QUIETUD. Escuchar, observar, estar callado.
HUMANIZARSE. Empatía. Encontrarse en una relación verdaderamente responsable.
RECORRER LA SENDA. Integrar la experiencia de la vida, enseñar siendo.
SERVICIO. Trascendencia de la ilusión de separación. Humildad. Alegría.

Esta entrada y la siguiente describirán un resumen de lo que en estos años ha sido el producto de mi inmersión en este tema de Rito y Principio de individuación. Esta primera parte se ocupará del encuadre del trabajo de Kater y Nakai contemplado desde el Principio de Individuación de Jung.

II. EL MAPA DE MIGRATION Y EL PRINCIPIO DE INDIVIDUACIÓN.

Peter Kater.
Tal y como esta formulado este mapa incluiría además un aspecto del Principio de Individuación que me parece fundamental, y que se relaciona con una dimensión trascendente que, en relación a los arquetipos y al inconsciente colectivo, Jung definió como su naturaleza psicoide, y que podríamos entender como que a la vez que profundizamos en la psique y descendemos a sus niveles más primarios, más sentimos que formamos parte de una unidad psique-materia que conforma el mundo, o dicho de otra manera, que psique y materia son aspectos diferentes de una única y misma cosa (Estadio de Transformación del mapa de Kater y Nakai). 

La visión de este mapa en relación al Principio de Individuación me hizo reflexionar sobre la música que para cada estadio desarrollaron ambos músicos y de la sorprendente dimensión que la improvisación cobró en su desarrolló. Dice Peter Kater al respecto: “Compuse una pieza bastante larga y comprometida, con diversas secciones y contramelodías, que cimentase la grabación. Posteriormente R. Carlos y yo extrajimos de esa pieza original secciones y melodías, improvisando, llegamos a los temas individuales. Las demás piezas son improvisaciones que surgieron en el estudio inspirados en la idea concebida para esa parte concreta de la historia. Hasta las composiciones que parecen más estructuradas incluyen gran parte de improvisación”. [4] Esta dimensión de improvisación musical la siento muy emparentada con la relación que Jung veía entre la consciencia y lo inconsciente, y en la que el yo cede su control dejando paso a un desarrollo en el que la dimensión creativa del inconsciente es el que toma las riendas de una forma aparentemente irracional:

Si se piensa que la consciencia y su centro, es decir, el yo, son lo opuesto al inconsciente y se añade a esta idea la de una progresiva asimilación de lo inconsciente, es posible representarse dicha asimilación como una suerte de aproximación entre la consciencia y lo inconsciente, con lo que el centro de la personalidad total ya no coincidiría con el yo, pasando a situarse en un punto central equidistante de la consciencia y lo equidistante. [5]

En otro momento también nos dice:

La asimilación de los contenidos inconscientes desemboca [...] en un estado en el que la intención consciente ha quedado fuera, viéndose sustituida por un proceso de desarrollo que nos parece irracional. No hay individuación en ausencia de este proceso, y su producto es la individualidad [...] como algo a la vez singular y universal [...] es únicamente al asimilarse lo inconsciente, y sólo entonces, cuando la individualidad cobra más preciso relieve y, con ella, ese fenómeno psicológico que une al yo con el no-yo y que llamamos actitud que, sin embargo, aquí ya no sería típica sino individual. [6]

R. Carlos Nakai.
Esta creación de actitud “no típica” hace referencia a la creación de un criterio propio más allá de los criterios adquiridos por los procesos colectivos de socialización. Aquí se trata de una individualidad que no tiene que ver con el desarrollo del individualismo como convencionalmente se entiende, sino con la profundización hacia uno mismo al dar paso a la asimilación de los contenidos inconscientes y, por lo tanto, a una realización más genuina de la propia personalidad, lo que incluye también la relación yo-tú si bien de una manera distinta a como la concebimos también convencionalmente. En su autobiografía Jung lo expresa de una manera muy adecuada cuando dice:

Quizás podría decir: necesito a los hombres en mayor medida que los demás y al mismo tiempo menos. Donde actúa el demonio se está siempre cerca y demasiado lejos. Sólo allí donde guarda uno silencio uno puede quedarse en un término medio. [7]

Una manera de ver este párrafo en términos de relación yo-tú sería ver que los vínculos ya no están determinados por relaciones de apego, donde aspectos como los sentimientos de culpa, los resentimientos, las dependencias, etcétera, así como sus proyecciones, determinan unas relaciones yo-tu perturbadas.

III. RITO Y PRINCIPIO DE INDIVIDUACIÓN.

El aspecto que me pareció interesante de la propuesta musical de Kater y Nakai fue que se inspiraron en la vinculación del rito con el mito, y más concretamente en el hecho de que la vinculación de mito y ritual se hace muy presente, como los antropólogos han constatado, en el dominio de la medicina (Onno Van der Hart extrajo de esta visión la aplicación de los rituales en terapia familiar). Contemplado desde esta perspectiva, me pareció evidente ver en el Principio de Individuación de Jung la descripción de lo que podemos llamar el “mito de la individuación”, donde se nos explica el porqué de nuestro sufrimiento neurótico en la alienación en lo colectivo, al mismo tiempo que se nos muestra el camino a seguir para recuperar nuestra propia actitud y criterio, dando paso así a la realización de una vida más genuinamente propia sin renunciar, por ello, a nuestra pertenencia a la sociedad. Pero en esa nueva perspectiva pertenecer ya no implica alienarse. El Principio de Individuación nos señala un camino de curación como caminos de la consciencia y de su ampliación implícitos en el viaje del desplazamiento del yo hacia el sí mismo.


Peter Kater y Carlos Nakai

Kater y Nakai nos ofrecen un mapa de la evolución del alma como un rito que consta de doce estadios a los que ellos dieron contenido musical. Con el paso del tiempo y la reflexión dedicada a este tema veo la importancia de la ritualización como un conjunto de pasos que nos permiten abordar la posible orientación vital en momentos de crisis, o en momentos de necesidad de orientación, a través de esa suspensión de la intención consciente que nos abre paso a los contenidos inconscientes.

IV. RITUAL, PRINCIPIO DE INDIVIDUACIÓN Y LINEA DE VIDA.

Invocación (Foto de E. B. Curtis)
La importancia de la ritualización en relación al Principio de Individuación adquiere aun más significación cuando se contempla desde un concepto de Jung que formuló en 1916 en su escrito "Estructuras del inconsciente", y en el que nos dice algo que es muy interesante, y en el que mito e inconsciente colectivo coinciden, y es que sus dimensiones explicativas no sólo se centran en el pasado (las causas del malestar) sino que incluyen también una proyección en el futuro en el que se muestra el camino de la sanación:

Pues estoy convencido de que el análisis sólo habrá tocado realmente a su fin cuando el paciente tenga un conocimiento digno de este nombre de los métodos con los que permanecer en contacto con lo inconsciente y sepa psicológicamente lo suficiente como para comprender siquiera de forma aproximada su respectiva línea vital, ya que de lo contrario su consciencia no será capaz de seguir la dirección seguida por la corriente libidinal, ni podrá tampoco apoyar conscientemente los resultantes de su individualidad. [8]

El concepto "línea de vida" se entiende como la tendencia que nos orienta hacia el sí mismo y, en este sentido, no es algo líneal, como ya dijimos, sino algo que se reactualiza en función de la relación del individuo con su mundo interno y con el mundo externo e, idealmente, podríamos decir con Ursula K. Leguin, y en su libro "Un mago de Terramar" que "a medida que un hombre adquiere más poder y sabiduría, se le estrecha el camino, hasta que al fin no elige, y hace pura y simplemente lo que tiene que hacer" [9] Dicho así, y desde la perspectiva de esa "línea vital" citada por Jung, el ritual nos permite reconectar con ella en momentos de crisis o de estancamiento y también de duda.

V. ESTRUCTURA DEL RITUAL DE KATER & NAKAI.

Vamos a dejar introducido en este punto la estructura del ritual en doce estadios que Kater & Nakai nos presentan en su álbum que abordaremos en la parte II de esta reflexión. Basta una breve observación de estos doce estadios para ver que presenta una estructura de 4x3, es decir, cuatro fases de tres estadios cada uno de ellos, que coincidiría con la idea de Jung que relaciona el ternario con el dinamismo del Principio de Individuaión y el cuaternario con la totalidad. En las fases del Principio de Individuación podemos destacar cuatro fases que podríamos describir como se deduce la propuesta de Murray Stein [10]: La llamada, El impulso de crecer y de conocer, el contacto con el lado espiritual y el retorno e integración a la vida a la vez que comienza una nueva espiral de la individuación.

LA LLAMADA:

Vagar. Reunir los aparejos.
Iniciación. Prepararse, purificarse, centrarse.
Honrar. Reconocer lo “sacro” de la propia vida.

EL IMPULSO DE CRECER Y CONOCER:

Declarar las intenciones. Percatarse del propio fin y reconocerlo.
Entrega. Dejar el mando, dar paso a la vulnerabilidad, abandonando lo conocido.
Abrazar la oscuridad. Adentrarse en lo desconocido, encontrarse en el vacío.

EL CONTACTO CON LO ESPIRITUAL:

Encender la llama. Conexión consciente con el espíritu, encontrar un rito significativo.
Transformación. Subir por la espiral mística hacia una visión de unidad: la visión que altera toda percepción.
Quietud. Escuchar, observar, estar callado.

RETORNO E INTEGRACIÓN EN LA VIDA:

Humanizarse. Empatía. Encontrarse en una relación verdaderamente responsable.
Recorrer la senda. Integrar la experiencia de la vida, enseñar siendo.
Servicio. Trascendencia de la ilusión de separación. Humildad. Alegría.

Lo vamos a dejar aquí para dsesarrollarlo en más profundidad en la próxima entrada. Os dejo con la pieza que abre esta obra maestra que es Migration, y que se trata de Wandering (Vagar):



                                                          Pieza 1 de Migration. Wandering (Vagar)

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(*) Las dos entradas que aquí se van a exponer corresponden a un resumen de un trabajo inédito más extenso que he redactado acerca de este tema titulado "Caminos de consciencia: Ritual y Principio de Individuación" en el que a parte de integrar las reflexiones sobre este tema en estos años también se muestra la utilidad del ritual como una manera de estar en contacto con nuestro propio mundo inconsciente (que, obviamente, y esencialmente, incluye esa dimensión del inconsciente colectivo propuesto por Jung) y del que próximamente también presentaré un taller para familiarizarse con esta manera de trabajar.

(**) Onno Van der Hart es un investigador y psicoterapeuta holandés especialista en psicoterapia del trauma y terapia familiar. Es autor del conocido libro "El yo atormentado (The haunted self)"

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[1] Kater, Peter. Comentario del CD Migration de Lyricon.
[2] Ídem anterior.
[3] Jung, C. G. Dos escritos sobre psicología analítica. Las relaciones del yo con el inconsciente. OC7. Ed. Trotta, par. 274
[4] Ver nota 1
[5] Ver nota 3, par. 365
[6] Ver nota 3, par. 505
[7] Jung, C. G. Recuerdos, sueños y pensamientos. Ed. Seix Barral. Biblioteca breve, pág. 361
[8] Ver nota 3. Estructuras de lo inconsciente, par. 501
[9] Le Guin, Ursula K. Un mago de Terramar (Libro I de los libros de de Terramar). Ed. Minotauro.
[10] Stein, Murray. El Principio de Individuación. Hacia el desarrollo de la conciencia humana. Ed. Luciérnaga.